La historia de este relato la tengo siempre presente porque, vaya uno a saber por qué, el medio de comunicación que se ocupaba de todas las cosas del fútbol (en una etapa un tanto embrionaria, eso sí) se la agarró con ese partido entre Unión y Banfield, casi como si se tratara del test de la decencia deportiva nacional, en un país, convengamos, cuyas prácticas no eran demasiado decentes. Se dijo mucho en todo el país sobre ese partido. Lo que más me tocó fueron los testimonios de Unión, quienes manifestaban su genuino desconcierto y, así, eran una metáfora de la indefensión de la gente frente a los poderes constituidos y avalados selectivamente por el Estado. Aquellos muchachos hicieron lo que pudieron y sus conciencias están mucho más limpias que las de muchos que se llenan el buche con una dignidad que nunca ejercieron.
Pablo De Biase (sociólogo, periodista, colaborador de Un Caño y editor de la revista Umbrales de América del Sur).